Chindogu
Vía | Microsiervos
Grapadora sin grapas
Vía | No puedo creer…
Purificador de aire USB
Vía | Coolest gadgets (en inglés)
Enfría botellas por USB
Vía | Gizmología
Botella de oxígeno portátil
Vía | Crazy Japan!
Saca puntas USB
Vía | TecnoCHICA
Trípode de cámara digital para botellas
Vía | Ounae
Asientos de avión con función masaje
Vía | Diario del viajero
Papel higiénico de colores
Vía | ALT1040
Collar repeledor de mosquitos
Vía | Uber-Review (en inglés)
Archivos del 3 de Junio de 2006

DAVID READMAN es periodista. Ha trabajado en medios como Cinco días y Antena 3, entre otros. En la actualidad, dirige la agencia de comunicación DoctorPress. Y en sus ratos libres, escribe en su blog +Música.
Televisión a la carta
El fenómeno YouTube es sólo una muestra más de lo que permite Internet en la actualidad. Es la televisión a la carta hecha realidad.
Ya no son suficientes los veintitantos canales que promete la TDT, la televisión digital terrestre. Se acabó esperar a que llegue el día o la hora de nuestra serie favorita. Adiós a los cada vez más odiosos, por frecuentes y largos, cortes publicitarios. Los aficionados a las series estadounidenses más actuales (Perdidos, 24, Mujeres desesperadas o Friends, por poner algunos ejemplos) pueden ver los nuevos capítulos el día y a la hora deseada. Y sin anuncios. Incluso en versión original y hasta con subtítulos.
Basta con usar eMule o Torrent, dos de los programas de descargas de archivos más populares. Allí podemos encontrar temporadas completas de cualquiera de estas series o de otras deseadas. La afición colectiva ha llegado a tal punto que al día siguiente de emitirse un episodio en EE.UU. podemos encontrarlo en estas redes. Y perfectamente grabados en formato de alta definición. Para verlos incluso mejor que en la tele convencional española. Y si el idioma es un problema, a las 24 horas también hay quien dedica su tiempo y generosidad para publicar los subtítulos en español de cada nuevo episodio.
De esta forma, no hace falta esperar a que el canal de turno, ya sea la Fox o TVE, decida emitir los episodios de nuestra serie favorita.
Qué importan los compromisos televisivos de estas cadenas, sus problemas de agenda o sus cambios habituales de horarios. Con este formato, el espectador es quien decide el día y la hora de emisión.
Sin duda, una revolución que tendrá prontas consecuencias. Porque si el panorama es así ahora, ¿qué nos deparará cuando la banda ancha sea ancha de verdad y esté en la mayoría de los hogares?





