Llevo años de soledad vergonzante ocultando a todos un hecho que es motivo de risa y escarnio: no sé, corrijo, no sabía montar en bicicleta. Ha sido un sufrimiento tremendo el ir montada a lo amazona en la barra de la bicicleta de un antiguo novio holandés (nada de bromas con la barra del holandés) o el irme inventando lesiones inverosímiles cada vez que algún resuelto compañero/a de viaje decía “…y llegamos y nos alquilamos unas bicis”.
En fin, que llegada a una edad provecta y un tanto harta del transporte público (como ya os he comentado en otro post) me he animado a seguir el Bici-do con el objetivo de alcanzar el Moto-do. A la manera del Bushi-do (el camino del samurai), he dedicado los días de Semana Santa a seguir el Bici-do, el “camino de la bici” o el arte de no esmorrarse por los desmontes. Puedo decir, no sin satisfacción, que he cumplido plenamente con la fiesta cristiana al convertirme en un ecce homo viviente, trasladando a mi cuerpo mortal buena parte de las marcas del pavimento y demás protuberancias de la bicicleta. En lo de la conducción, soy menos optimista: si bien mantengo el equilibrio (mi inicial preocupación), por el momento no se me puede dejar salir de un circuito cerrado, ya que necesito soledad para la ejecución.
Como diría Musashi en su Tratado de las cinco ruedas: la maestría está en el vacío.
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Veo en Telecinco un anuncio en el que Mercedes Milá hace publicidad del “bookcrossing” (práctica que consiste en dejar libros en lugares publicos para que sean recogidos por otros lectores, que después hacen lo mismo con otros títulos). Además, en su web se puede leer lo siguiente:
Mercedes ha comenzado con Telecinco la “liberación” masiva de libros, pero el objetivo final no se queda en que los encuentres, sino en que tú también participes liberando los tuyos
Si lo derechos de autor se inventaron para remunerar al autor por la venta de sus libros, ¿tendría algo que decir Teddy Bautista y sus chicos de la SGAE si en lugar de libros lo que se intercambian son cedés?, ¿no disminuirán las ventas de las obras que estén circulando por la ciudad y que pueden ser leídos gratuitamente?
¿Recomendará el todopoderoso Señor de la S.G.A.E. gravar con un canon contra la pirateria bolígrafos y cuadernos en blanco por si acaso…?
Entonces, ¿”liberar libros masivamente” se convertirá en ilegal? Esperemos que no, como ocurre con las bibliotecas, que son legales. Pero, ¿no creéis que los argumentos son equivocos?
Como lean esto los de CEDRO, me veo pagando un canon a Mercedes Milá por ir regalando libros a
diestro y siniestro. Y encima no se podrá echar uno un pitillito para relajarse…
Telecinco | Doce meses, doce causas
Web oficial | Bookcrossing-spain
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